
Hemos celebrado la inauguración del Curso de Verano CEU-María Cristina «Demografía e inmigración: el destino en juego» con el panel «Cambio demográfico e inmigración. Causas y perspectivas«, en el que han participado el demógrafo y expolítico, Joaquín Leguina, y el catedrático Henry Wendt del American Enterprise Institute, Nicholas Eberstadt.
Las palabras de bienvenida han estado a cargo del presidente del Real Instituto Universitario CEU de Estudios Europeos, Jaime Mayor Oreja, y del vicepresidente del Real Instituto Universitario CEU de Estudios Europeos, José Pardo de Santayana. Mayor Oreja ha puesto de relieve la urgencia de abordar la cuestión de la demografía y la inmigración, asegurando que se trata de una cuestión clave a la que se enfrentan los países. Por su parte, Pardo de Santayana ha explicado que los problemas del mundo envejecido no pueden posponerse y, al mismo tiempo, ha asegurado que España «está a tiempo de revertir el problema», animando a todos los asistentes a prestar atención a estas cuestiones.


Nicholas Eberstadt ha comenzado advirtiendo de que el descenso de la natalidad constituye un fenómeno global que afecta ya a la mayor parte del mundo, incluida Hispanoamérica, y ha señalado que cada nueva generación será un 30 % más reducida que la anterior si se mantienen las tendencias actuales. El demógrafo ha asegurado que el factor económico no basta para explicar este fenómeno y ha sostenido que el principal indicador es el número de hijos que las familias desean tener. Asimismo, ha alertado de que España se sitúa entre los países más afectados por el declive demográfico y ha defendido la necesidad de analizar los datos para anticipar sus consecuencias: «lo único que podemos hacer es analizar con los datos cómo va a ser el futuro», ha asegurado. Durante su intervención también ha destacado el caso excepcional de Israel, donde la fecundidad se mantiene por encima de la de los países de su entorno, y ha señalado que la transformación de los modelos familiares y los cambios culturales están desempeñando un papel determinante en la evolución demográfica: «La población se ve muy influencia por la ruptura con la familia tradicional que genera una cambio mental y, por tanto, también sobre la fe«, ha concluido.
Por su lado, Leguina ha explicado que las tasas de natalidad en España son muy preocupantes y ha puesto de relieve que la edad de tener hijos entre las mujeres españolas no deja de aumentar, una tendencia que también se observa entre las mujeres extranjeras. Además, ha señalado que la inmigración «se está gestionando de manera pésima en España». Leguina ha indicado, de la misma manera, que las bajas tasas de fecundidad conducen inexorablemente a una pérdida demográfica y ha subrayado que lo idóneo sería una media de dos o más hijos por mujer, pero que España está más cerca de uno: «hay que procurar hacer todas las políticas necesarias para que la maternidad no sea complicada para las mujeres», ha subrayado. Finalmente, ha expuesto a los asistentes que la inmigración puede contribuir a paliar los problemas demográficos, pero ha explicado que la falta de integración impide que esta inmigración tenga un impacto positivo.